Para empezar el lunes, que es el día por excelencia de los rituales para el trabajo, ésta mañana, nada más desayunar, puse en la cocina un plato con unas hojas de laurel, y eucalipto, una ramita de romero y otra de ruda (todo fresquito y recién traido del campo), junto con una vela blanca que encendí pidiendo a la Divina Hermandad, que no me falte trabajo y un lacito que puse despues de hacer la foto, cada una de su color favorito... y ya que estaba, también lo pedí para unas amigas que les hace falta.
Éste altarcito laboral, tiene mucho que ver con una amiga gaditana,Inmaculada Martin, que es un cielo y me lo ha pasado. Ahora, lo comparto con ustedes, para que lo useis si también os hace la misma falta que a mí.
Muchas gracias Inma, va por tí hermosa.
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